La Libertad aparece como una región con alto potencial para desarrollar bioGNL, combustible que se obtiene a partir de residuos orgánicos de actividades ganaderas y agrícolas, y que podría convertirse en un motor de la transición energética en el transporte pesado, informó El Gas Noticias. La iniciativa se basa en un modelo de licuefacción distribuida que permitiría producir gas natural licuado (GNL) en distintas regiones del país, evitando depender únicamente de grandes plantas centralizadas.
La Asociación Peruana de Gas Natural y Combustibles Alternativos sostiene que Perú ya cuenta con infraestructura, yacimientos y potencial regional suficientes para masificar el GNL como combustible vehicular y sentar las bases para avanzar hacia el bioGNL. Alex Contreras, representante de la asociación, destacó que el país dispone de redes de gas natural en ciudades como Lima e Ica, además de puntos de producción y distribución en Ayacucho y Kepashiato (Cusco), así como disponibilidad de gas en Pucallpa y yacimientos en el norte, especialmente en Piura.
Contreras señaló que la mejor aplicación del GNL es como combustible de propulsión vehicular, tanto para el transporte terrestre como para el fluvial. En ese sentido, explicó que el gas natural licuado podría abastecer embarcaciones mediante una logística fluvial en el río Amazonas, ampliando su uso más allá de las carreteras y fortaleciendo la integración energética en la Amazonía.
El representante de la asociación destacó que la masificación del GNL no debe limitarse al gas fósil, sino que debe abrir el camino para la producción de bioGNL. Según Contreras, el modelo de licuefacción distribuida contribuiría a masificar el gas natural, desarrollar economías regionales y permitir una transición energética progresiva, combinando el GNL convencional con el bioGNL como visión a largo plazo.