La Unión Europea (UE) y China anunciaron un acuerdo preliminar para reducir la tensión en su disputa comercial sobre la importación de vehículos eléctricos fabricados en el gigante asiático al bloque comunitario. El pacto se produce tras meses de tensión derivados de la imposición de aranceles de hasta el 35,3% a estos vehículos, establecidos en 2024 por la UE luego de una investigación sobre presuntas subvenciones estatales que habrían generado una competencia desleal.
De acuerdo con la guía orientativa publicada por la UE, los fabricantes chinos deberán formular ofertas de precios para sus exportaciones, estableciendo precios mínimos que compensen las ayudas públicas percibidas en China y les ayudan a ser más competitivos que sus competidores en el mercado único. La medida, el primer acuerdo comercial de calado suscrito entre Bruselas y Pekín, relaja parcialmente la tensión de las relaciones en los últimos años.
El portavoz para asuntos comerciales de la Comisión Europea, Olof Gill, declaró en rueda de prensa que “el mercado europeo está abierto a vehículos eléctricos de todo el mundo, siempre que hayan llegado aquí de acuerdo con ese campo de juego nivelado”. Gill añadió que, si se cumplen las condiciones, la Comisión considerará “de manera seria” las ofertas de precios presentadas por los fabricantes chinos.
Bruselas recibió a comienzos de diciembre una de estas ofertas, que fue enviada por el grupo Volkswagen para los modelos de su marca Curra fabricados en China. Desde que se recibe la propuesta de compromiso hasta que se decide si se eliminan los aranceles adicionales puede pasar más de un año.
La evolución le corresponde al Ejecutivo de la UE y lo hará “de manera objetiva y justa, siguiendo el principio de no discriminación y de conformidad con las normas de la Organización Mundial del Comercio”, asegura Bruselas en el comunicado que acompaña la edición del documento.
La oferta, que las compañías chinas pueden remitir a la Comisión de manera individual o colectiva, “debe ser adecuada para eliminar los efectos perjudiciales de las subvenciones y proporcionar un efecto equivalente al de los aranceles; ser viable; mitigar el riesgo de compensación cruzada mediante la venta de otros productos no sujetos a aranceles; y ajustarse a consideraciones de política general”, señala la Comisión en la guía.
La idea es que los compromisos adquiridos en términos de precios, volúmenes de venta e inversiones futuras por parte de los productores del gigante asiático sustituirán al arancel, al compensar el daño a la competencia causado por las subvenciones estatales concedidas por el Gobierno chino al sector, aclara una fuente europea radicada en Pekín. Aunque aún no está claro ni qué compañías decidirán acogerse a esta medida, ni si lo harán de forma individual o conjunta.