BYD, a través de cuatro filiales en Estados Unidos, presentó una demanda contra el Gobierno norteamericano por una serie de órdenes ejecutivas en materia de aranceles, aduciendo que Washington carece de autoridad para imponer aranceles bajo el Acta de Poderes Económicos para Emergencia Interncional (IEEPA), y por lo tanto debe devolvérsele las tasas recaudadas con intereses.
Un experto consultado por Global Times afirmó que se trata de la primera ocasión en que una automotriz china recurre de manera directa y activa los aranceles estadounidenses, lo cual “sienta un precedente” para que otras firmas del país asiático “defiendan sus derechos e intereses legítimos por la vía legal”.
Desde la Cámara China de Comercio para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos, sostienen que las tasas no solo afectan a los fabricantes, sino que también suponen un “grave desafío” para la estabilidad de las cadenas globales de suministro; mientras que la demanda afrontará “dificultades” y su resultado es “incierto”, aunque también considera que se traducirá en una “considerable” guía para otras empresas chinas que busquen iniciar procesos legales similares.
Si bien el conflicto arancelario se ha recrudecido desde el regreso del presidente estadounidense, Donald Trump, a la Casa Blanca, fue la Administración de Joe Biden (2021-2025) la que aplicó gravámenes del 100% a la importación de vehículos eléctricos procedentes de China, que aumentaron al 135% tras subidas y negociaciones ya protagonizadas por el actual presidente estadounidense.