Hasta el sábado 14 de marzo, más de 336 mil taxistas y camioneros tendrán prohibido el acceso al gas natural, tras declararse en emergencia el suministro del recurso con exclusividad para hogares, comercios y transporte público masivo, a raíz de la rotura de un tramo del ducto que lleva el energético desde la selva hasta la costa peruana.
La restricción al gas natural presionará a los conductores de transporte particular y de carga pesada a abastecerse de otros sustitutos que elevarán su gasto mensual. Por ejemplo: en un recorrido de 200 km por día, un taxista podría destinar S/ 2,100 promedio en compra de combustible al mes, mientras que uno a GNV asignaría S/ 650, es decir, casi la tercera parte.
Para la Asociación Automotriz de Perú (AAP), en una coyuntura de indisponibilidad y racionalización de gas natural, resulta necesario que el Estado desarrolle una agenda que promueva la adopción nacional de soluciones tecnológicas de movilidad como los vehículos eléctricos puros e híbridos, que recorren más de 70 km de distancia con una carga al 100%, frente a los 30-35 km de uno a combustión tradicional por cada galón.
Dado a su costo elevado, el ingreso de vehículos electrificados al parque automotor es lento, pues 5 de cada 100 unidades vendidas son de este tipo, cifra alejada de la realidad colombiana, donde 35 de cada 100 son unidades propulsada puramente por energía eléctrica o en combinación con otros energéticos como la gasolina o el diésel.
“El precio de adquisición de un vehículo electrificado es alto actualmente, pero se necesitan políticas públicas que incentiven y aceleren su integración a la flota del país. Incentivos como la eliminación del IGV beneficiarán tanto al importador como al usuario final. Debemos abrir el mercado automovilístico a nuevas tecnologías como lo son los coches eléctricos puros o híbridos”, dijo a RPP, Alberto Morisaki, gerente de Estudios Económicos de la AAP.