Desde el 30 de junio, todos los combustibles comercializados en Guatemala deberán contener una mezcla de 10% de etanol y 90% de gasolina en su composición, por orden del Acuerdo Gubernativo 257-2025.
La medida se materializará meses después de la firma de un acuerdo económico con Estados Unidos, bajo el cual Guatemala, no solo se compromete a implementar la normativa para la incorporación del biocombustible, también le comprará 50 millones de galones de etanol al año.
De acuerdo con cifras del Departamentos de Agricultura (USDA), Guatemala importó volúmenes marginales de etanol estadounidense de apenas 7,305 galones en 2024, por lo que el nuevo cupo significará un salto cuantitativo considerable.
El Gobierno guatemalteco aseguró que los vehículos que circulan en el país son compatibles con la gasolina E10 y que la transición a la nueva mezcla representará una mejora en la calidad del aire y una reducción de gases contaminantes en zonas urbanas de alto tránsito vehicular.
“No es una imposición arbitraria, sino una política de Estado para mejorar el aire que respiramos, proteger la salud y fortalecer la economía nacional. El mayor obstáculo del E10 no es técnico, sino el miedo sostenido por mitos”, dijo Carlos Paredes, consultor independiente.