De acuerdo con cifras oficiales de Sunarp, en marzo de este año se comercializaron 1,199 unidades entre vehículos híbridos y eléctricos, lo que representó un crecimiento de 57.3% frente a similar mes del año pasado. Asimismo, entre enero y marzo, las ventas de este tipo de unidades sumaron 3,627 unidades, superando en 77.3% lo registrado en igual periodo del 2025.
“El mercado de vehículos electrificados viene expandiéndose a niveles exponenciales. A modo de ejemplo, el volumen comercializado solo en los primeros tres meses del 2026 ya superó todo lo vendido en 2022”, sostuvo Alberto Morisaki, gerente de Estudios Económicos y Estadísticas de la Asociación Automotriz del Perú (AAP).
Por tipo de tecnología, los híbridos ligeros (MHEV) lideraron las ventas al acumular 1,573 unidades durante el primer trimestre del 2026, cifra que significó un incremento de 83.5% respecto al mismo periodo del año anterior. Les siguieron los híbridos convencionales (HEV), que perdieron el liderazgo al registrar 1,557 unidades vendidas, aunque igualmente crecieron 64.2%. En tercer lugar, se ubicaron los híbridos enchufables (PHEV), con 283 unidades y el mayor avance porcentual del mercado, al anotar un aumento de 214.4%. Finalmente, los eléctricos puros (BEV) sumaron 214 unidades, con un crecimiento interanual de 41.7%.
Pese al dinamismo que viene mostrando el segmento, la AAP advirtió que el tamaño del mercado peruano aún es relativamente pequeño frente a otros países de la región. La penetración de estas tecnologías alcanzó apenas el 5% de las ventas totales de vehículos a febrero del 2026, lo que evidencia que la electrificación del parque automotor en el Perú todavía se encuentra en una etapa temprana de desarrollo.
“Los países que lideran la transición energética en las ventas de vehículos en Latinoamérica son Uruguay, con una penetración de 43%, y Colombia, con 36%. También destacan Ecuador, con 24%; Brasil, con 16%; y Chile, con 12%”, precisó Morisaki.
Según explicó, este rezago responde a una combinación de factores estructurales: el precio de los vehículos electrificados sigue siendo una barrera importante para una amplia proporción de consumidores; así como también la percepción de riesgo asociada a nuevas tecnologías, como la autonomía, el costo de reemplazo de baterías o el valor de reventa, aún influye en la decisión de compra, aunque cada vez en menor medida por la mayor información disponible sobre este mercado.
A ello se suma la ausencia de incentivos económicos de gran escala, como subsidios directos, exoneraciones tributarias o políticas de compras públicas, mecanismos que han sido determinantes en países como Uruguay y Colombia.